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Uno de los nuestros.

Ups!!…esa misma expresión dibujaron mis ojos la primera vez que utilice estos cacharros que sirven para casi todo menos para ordenar, el portal creo que era Eresmas y competía directamente con Wanadoo, aun recuerdo esos estúpidos anuncios. 

Anteriormente ya había estado conectado con mi vetusto modem de 36kbps a las arcaicas redes de Infovia y derivados, pero no, no era lo mismo. De la noche a la mañana me encontraba con un mundo enciclopédico visual al alcance del teclado.

Ahora, en la actualidad, con la red de redes implantada en todos los status sociales y humanos, me paro a pensar si realmente nos ha valido para avanzar como cabroncetes sociales, es un hecho que cambiarnos nos ha cambiado, pero, hemos sabido aprovechar este gran cambio condensado en el tiempo para utilizarlas correctamente??..nos hemos cansado de tenerlo todo tan a mano?? tanto le debemos a Google, Facebook, etc.. como para dejar que nos controlen??

En mi pensamiento el camino a seguir es la humanización, sin el aspecto humano la tecnología no pasa de hojalata. Internet por supuesto que ha seguido un proceso de humanización, primero con los chats y luego con foros, blogs, redes sociales, pero no sé si aún es suficiente.

Me sigue dando pavor cuando oigo el término “el Internet de empresas”, redes que utilizan una parte del invento para maquinar y administrar sistemas de organización muy compleja, y no me da pavor porque utilicen esta estupenda herramienta, me da pavor porque cada día este tipo de redes se desentienden más de lo humano.

Internet no debe perder nunca el calor de lo humano porque sino algún día ya no distinguiremos si estamos hablando con HAL o con uno de los nuestros. Y lo peor de todo, ya no nos resultará tan grave.

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24.741 esperanzas.

RECESDEUna alegría, por fin una gran alegría que se han llevado 24.741 familias en este mes de Mayo, parecerá exagerada mi reacción pero es muy fácil ver un desmoronamiento social desde fuera y tener que abrir bien los ojos para observar lo que sucede desde el punto de vista de un amigo, un conocido, un familiar…

En nuestro particular primer mundo no hay nada peor que tener que salir forzado de una sociedad por la única razón sin explicación coherente de no seguir dejándote  jugar en ella mediante un constitucional puesto laboral. Injusto y cercano, todos disponemos de ejemplos.

El consumismo es adaptable al nivel adquisitivo de cada uno, existen tantos recursos y opciones con  los cuales puedes tener la posibilidad de aguantarte sin que te entren ganas de llorar, implorándote lo desgraciadito que eres por no tener lo del vecino. De risa, me recuerdan a yonkies setenteros incapaces de dejar de consumir.

Ante la disminución de nuestro consumismo deben imploran más que nunca las relaciones sociales, muy importantes, igual de importante es llorar por ti mismo que por los demás. 

Consideremos esta noticia un punto de inflexión con un factor muy importante, el factor psicológico, este factor ha sido totalmente influyente en la aceleración de un descrédito económico, el derrumbamiento de diferentes sectores fue acelerado por la desconfianza de los que se mantenían al margen en esta crisis financiera. 

Espero que estas 24.741 alegrías lo utilicemos todos también como factor psicológico, ya que cuando menos estamos empezando a ver un poco de luz al final de un cada vez menos largo túnel.


Hasta los COJONES.

Elocuente, directo y buen artículo de Jules encontrado en poesiamas, estoy de acuerdo en bastantes cosas pero no en todo, lo que sucede es que para mí hay cosas de las que estoy hasta las mismísimas narices y otras hasta la mismísima polla, pero como bien hace entender, él es el que está hasta los mismísimos cojones.

Os dejo el artículo.

 

Hasta los COJONES (advertencia: texto enojoso y con muchas palabrotas)

Este texto no va dirigido a nadie en particular. Hablo a un ente imaginario, el que sea -probablemente a mí mismo, o es simplemente un grito en voz alta-, no al lector. Dicho queda.

Estoy hasta los cojones de no escuchar ideas y quejas y gritos y ganas de cambio y se contengan con sus vidas y se fagociten a sí mismos y todos los días se revuelquen en el sistema o se hagan antisistema de forma nada inteligente y no generen intercambio de ideas, y vivan sólo para sobrevivir, como si les hubieran abandonado en el amazonas con lo puesto, ¡que no hay sangre, joder! ¡Espabila! ¡Habla! ¡Dí! ¡Escúpelo, joder!

Estoy hasta los cojones de que vengan economistas a decirme que no podré sacar dinero del banco y se racionará la gasolina, porque hace décadas que nuestra especie exige vehículos ecológicos y energías renovables. Pero más hasta los cojones de que digan lo mal que nos va a ir a todos, ¿tú crees que yo tengo paciencia para oir a los economistas como futurólogos?

Estoy hasta los cojones de los políticos y de ver quién gana los debates y de que me metan con calzador en ideologías y sólo tenga dos para elegir, o conservador o progresista, y estar todo el puto día con las putas diferencias ¡ya conozco las putas diferencias, joder! ¡Dejadme vivir!

Estoy hasta los mismísmos cojones de que la economía se haya convertido en paradigma y árbitro, y que haya desplazado como si tal cosa a las humanidades; el pensamiento y la reflexión le molesta, la filosofía no tiene cabida, el conocimiento es una joda, y esto es por culpa ¡de la gente que ve cine de mierda de consumo inmediato, de los que leen infantiladas como El niño del pijama de rayas que no le producen ningún tipo de esfuerzo intelectual!¡Prueba con Montaigne de vez en cuando, joder, léete algo que puedas recordar tres meses más tarde, porque entonces habrá sido de provecho! ¡Ve a museos y al teatro! ¡Joder, el cerebro es un ÓRGANO, úsalo!

Estoy hasta los cojones de que me bombardeen con contaminación acústica, lumínica, y con publicidad en cada rincón de mi ciudad. ¡Pero hasta los mismos cojones, hostias! ¡Te crees que es un tema menor, mamonazo, eh, a tí te hablo, cabrón que me llenas las putas ciudades de artículos para que me gaste los cuatro reales que me gano, mamón!

Estoy, pero hasta los mismísmos cojones, de los putos centros comerciales, y de que “ir a pasear” sea ir a ver tiendas o objetos que no me puedo o no deseo comprarme, porque yo quiero oler a yerba y no ver a un guardia de seguridad vigilándome por si robo una camisa fabricada en Taiwán o cualquier país asiático subdesarrollado- pagándoles cuatro centavos diarios por 18 horas de trabajo a niñas: Naomi Klein, No Logo– gracias a un sistema esclavista y al poder de las multinacionales y los gobiernos corruptos.

Estoy hasta los cojones de los que llegan tarde.

Estoy hasta los cojones de la puta publicidad en medio de las películas de la televisión, que para que echen una nueva hay que echar una puta instancia: el sábado pasado, por la tarde, vi de nuevo al puto Marty McFly volando al futuro y al pasado en el jodido Delorian de los huevos, hay que joderse, no sé si era la que volaba con mierda, eso es imaginación.

Estoy hasta los cojones de hacerme pajas pensando en Scarlett Johannson.

Estoy hasta los cojones ¿de que los políticos sean corruptos? no; más bien de los putos ignorantes de mierda que siguen votando a aquellos que PARECEN culpables porque necesitan una puta sentencia judicial para que se los crean, y aún así los muy subnormales siguen votando al mismo partido y no salen en manifestación a las calles por una gestión eficaz, limpia y transparente para SUS propios hijos, joder. ¿Ese es el mundo que quieren dejar de herencia?

Estoy hasta los cojones de los niños violados y maltratados en Irlanda por MIEDO a acusar a los culpables, de las violaciones de misioneros en África, de los pederastas de la iglesia en Estados Unidos, de la Iglesia Católica se haya convertido en un lobby de lo ético y que siempre de el beneficio de la duda a sus suspuestos violadores de NIÑOS,  de que el Papa diga que los preservativos no ayudan a detener el SIDA, pero, sobre todo, joder, me toca los putos huevos que le tengan tanto miedo, sí, MIEDO, eso me toca los cojones, la gente les tiene miedo, los políticos les tienen miedo, sí, usan el MIEDO a sus reacciones, el MIEDO a sus reprimendas, el PUTO MIEDO para tenerlos atados a todos en un anillo único y arrastrarlos en las PUTAS TINIEBLAS, ¡tú no me representas!

Estoy hasta los cojones de no ganar dinero con el puto Adsense, y eso que tengo varios manuales pero no hay forma de ganarme más de 2 euros al mes, qué queréis, que llene mis artículos de publicidad, ¡tú te crees que la gente es gilipollas y hace click, hostias! ¡Si no lo hago ni yo, pedazo de bestia marciana!¡Obtuso!¡Tragaldabas!

Estoy hasta los cojones de que la salud sea un negocio y de que las tias se tengan que gastar el dinero en cirugía estética, ¡es que vuestras madres os parecen feas, es que tu bisabela era un puto cardo, tú crees que a Cleopatra, Josefina o esas grandes mujeres de la historia les hacía falta operarse las tetas o reconstruirse el pómulo, no te da verguenza inyectarte productos de laboratorio para que tu vanidad femenina se sienta reconfortada! ¡Eres una tarada, joder, por no gastarte ese puto dinero en unas vacaciones en Cuba donde ya verás tú que al guapo ese le va a dar igual si las tetas te caen hasta el ombligo, te va a follar hasta que revientes y luego te enamoras, joder!

Estoy hasta los cojones de los que quieren meterme su puta ética por los ojos y de que viva acorde a sus ideales que fabricaron un día de diarrea mental. ¿Yo acaso te digo como tengo que vivir tu vida o si tus decisiones son buenas o malas? ¿Me ves dando por culo todo el puto día? ¡Que me dejes en paz!

Estoy hasta los cojones de tu cara de pan.

Estoy hasta los cojones de estar hasta los cojones y eso me da bajona, porque no veo solución, ¿dónde calmo mi ira y mi desasosiego? ¿Eh, mamonazo?

Estoy hasta los cojones de la gente violenta, de los putos porteros de discoteca, de los gamberros, de los putos racistas, de aguantar chistes machistas porque yo no sé tu pero yo tengo hermanas.

Estoy hasta los cojones de las treintañeras amargadas, ¡con lo divertidas que eran cinco años antes!

Estoy hasta los cojones de los putos cobardes que pegan mujeres y las tratan como objetos y no me extrañaría que cualquier día alguien espere a uno de esos mierdas a la salida de la cárcel, le lleve a un callejón oscuro, le raje los huevos, se los meta en la boca y lo deje desangrándose lentamente para que sea consciente de su muerte.

Estoy hasta los cojones de la violencia, de la violencia verbal -hasta los cojones de este artículo, sí-, de la violencia escrita, de los cursos de autoayuda, de los libros de autoayuda, de los discos de autoayuda, del zen, del pilates, de la comida vegetariana y de las putas dietas.

Estoy hasta los cojones de que gente como Pérez-Reverte ingrese en la misma academia en la que antes había filógogos como Emilio Alarcos o Manuel Alvar, y que digan que escribe de puta madre y es lo mejor de lo mejor desde Cervantes, dicho por unos críticos a los que sigo respetando pero no comparto porque sean unos nostálgicos del Siglo de Oro y no se dieron cuenta que ya estamos en el 2009, ¡Pérez Reverte lo que escribe en realidad son guiones de cine y novelas juveniles, joder, pero es que nadie va a decirlo o que! ¡Hasta los cojones de que no le apliquen una crítica literaria en condiciones, me da igual si es New Criticism, Deconstrucción o Formalismo Ruso, pero algo, joder! ¡A ver esos hallazgos, hostias, a verlos, que no los veo, seré ceporro, joder, me toca los cojones serlo!

Estoy hasta los cojones de que vendan cremas para tios y para que no tengamos patas de gallo en los ojos y nos depilemos los pelos de la polla y luego qué nos queda que nos recombinen genéticamente y en vez de pelo nos salgan flores, ¡hasta los cojones!

Estoy hasta los cojones de oír hablar de metrosexualidad, de sexualidad, de consultorios sexuales, de que si la tienes grande chica o tamaño Nacho Vidal, que si eres bueno en la cama, que si los tios no hacemos bien el sexo oral, ¿que no han leído mi artículo? ¡Lo de las pollas grandes es una puta mentira, joder!

Estoy hasta los cojones del cybersexo y de los sitios de encontrar pareja en internet, ¿es que a nadie le gusta que le acaricien? ¿Dónde están las putas caricias, los abrazos, prefieres tocar el plástico del teclado? Joder, cómo me toca los huevossssss…

Estoy hasta los cojones del sexo anal porque huele mucho a mierda.

Estoy hasta los cojones de la Unión Europea que por un pelo nos salvamos de las 65 horas mensuales, que incluye trabajar como más esclavos de lunes a sábado y los domingos cinco horas, ¿me ves cara de japonés, joder? ¿La Unión Europea del Comercio, no debería llamarse? Los va a votar su… madre.

Estoy hasta los cojones de las nuevas tribus urbanas, ¿qué coño pasó con los punkies, los hippys, los rockabilly, los pijos, etc.? ¿Tenían algo de malo? ¿Te gusta que te llamen emo, geek, o lo que coño sea? ¿Tío, emo? Joder con la puta juventud.

Estoy hasta los putos cojones del manga y el anime -pero me mola el hentai-.

Estoy hasta los putos cojones de oír a diario noticias sobre Microsoft, Google, Redes, Internet, Blogs, Linux, Código Libre, Código Abierto, Plugins, Temas, SEO y esas gilipolleces, escuchadme bien ¡todas esas mierdas TIENEN ERRORES, HOSTIAS, FALLAN, o es que NO LEES LOS PUTOS FOROS, JODER!

Estoy hasta los huevos que para configurar Joomla o WordPress me tenga que pegar días según dónde me aloje, versión, patatín, patatán, y la madre que parió al carnero para que me indexen -si es palabreja esa- en el puto Google, ¿Google no es monopolio? ¿Quién lo dijo?

Estoy hasta los cojones de los bienes de consumo, que midan a qué clase social pertenezco por mis propiedades y de que me pregunten si tengo coche casa sueldo si soy funcionario si follo bien o si tengo la punta del nabo gorda. Vete a mamarla al parque.

Estoy hasta los cojones de la gente que se coge confianza y me obliga a estar en una postura desagradable y llamando la atención sin necesidad, porque son unas necios, y de los que me saludan en actos sociales cuando sabemos que no nos soportamos sólo por mantener una etiqueta social impuesta por la tradición burguesa que es una tradición de traidores a la humanidad, jodidos burgueses de mierda hipócritas, ansiosos por quitarles los privilegios a la aristocracia o pertenecer a la misma, la historia de la humanidad es una historia de envidias y traiciones, cerdos.

Pero lo que más me toca los cojones, lo que me los hincha y hace que rebosen mis calzoncillos de licra, más conocidos como boxers, es que pasados los treinta me digan unos colegas que no puedo llamar a una tia al día siguiente de pedirle el puto móvil porque parezco un jodido desesperado pajero. ¿Porqué? ¿Es que no PUEDO VIVIR EN PAZ? ¿YO CON QUIÉN COÑO ME METO, SI NO JODO A NADIE? ¡Dejame en paz, mamones!


Audi A4 MAKING OFF..

Al ver el making off de este pedazo de  anuncio, (como casi todos de Audi). Sólo llegan a mi mente expresiones tipo…

QUE  SUERTE TENGO DE HABER NACIDO EN UN PAIS TAN COJONUDO, LLENO EN PLENITUD DE CONTRASTES. (que algún día espero corroborar).

 


“Rm” Memoria.

memoria1Repasando las noticias me he encontrado con una no menos que espectacular haciéndote  pensar hasta donde podrá llegar la magnitud humana.

Os cuento… la noticia trata del borrado selectivo de recuerdos, los investigadores han conseguido bloquear una molécula básica del proceso de memoria a largo plazo. 

Podemos  valorar, qué problemas se pueden generar tras la solución de un problema, ¿podemos permitirnos el lujo de manipular la realidad?, en la película “Olvídate de mí”, del gesticulante  Jim Carrey, nos demuestra (siempre en clave de pseudo-humor),  que sólo se puede llegar a borrar una sensación, pues lo que tenga que suceder, sucederá ya que  genéticamente  estamos  cada uno programados para ello, siendo el entorno social-cultural un factor no tan determinado e importante.

Os dejo un extracto del artículo y el trailer de la película. 

La vida sin memoria, decía Luis Buñuel, no sería vida. Pero, ¿quién no pagaría por borrar los malos recuerdos, por eliminar miedos crónicos o bloquear los mecanismos que llevan al adicto a caer una y otra vez en su adicción? Son opciones que cada vez están más cerca y los últimos avances en la neurología abren puertas a un mundo de posibilidades médicas y vitales acompañadas de debates éticos.

Uno de los últimos descubrimientos en un terreno que lleva siglos fascinando a filósofos y artistas, pero que hasta hace no mucho estaba casi inexplorado por la ciencia, ha tenido lugar concretamente en la Universidad SUNY en Brooklyn (Nueva York). Allí se ha identificado una molécula básica para el funcionamiento de la memoria y se ha logrado bloquearla con un medicamento en fase experimental.

Por ahora, las pruebas, de las que informó ayer el periódico The New York Times se han realizado en animales, pero los investigadores están convencidos de que la memoria funciona de forma casi idéntica en humanos. La molécula se llama PKMzeta y los científicos de SUNY descubrieron que se activaba cuando una experiencia empezaba a asentarse en el cerebro. Estudios anteriores han identificado hasta 117 moléculas que participan en ese proceso, pero los investigadores de Brooklyn comprobaron que esta jugaba un papel básico.

En los experimentos se enseñó a roedores a moverse en un espacio donde determinados puntos tenían descargas eléctricas. Una vez que los animales sufrían las descargas, evitaban esos puntos y recordaban hacerlo hasta un mes más tarde. Sin embargo, al inyectarles en el cerebro ZIP, el medicamento experimental que bloquea la PKMzeta, olvidaron casi inmediatamente la memoria y el dolor y volvieron a pisar los puntos de las descargas.

Las posibilidades de estudio son múltiples. Para el año 2050, por ejemplo, se calcula que más de 100 millones de personas en todo el mundo sufrirán alzhéimer u otros tipos de demencia y muchas más sufrirán pérdidas de memoria relacionadas con el envejecimiento.

 


Marathon Grand Slam Club.

grandslamPara ser miembro del Marathon Grand Slam Club, no tienes que tener una considerable cantidad de capital, tampoco tienes que tener amigos directores de Banco, y ni mucho menos poseer un status social alto, solamente debes de poder autentificar el único requisito que te piden,… haber completado 7 carreras a pie, igual o mayores a un maratón y cada una en un continente diferente, además de  haber completado la durísima maratón del Polo Norte. 

Actualmente el club se compone de la “friolera” de 30 miembros, de ellos 6 mujeres, y como no podíamos ser menos, en el club también hay  un español, Miguel Caselles que entró en este prestigioso club completando estas “extremísimas” carreras… 

  • ANTARTICA MARATHON.
  • ULTRAMARATÓN DE LOS CAÑONES.
  • MARATHON ALPINE GALARLEIZ.
  • GREAT TIBETAN MARATHON.
  • K42 VILLA LA ANGOSTURA.
  • SAHARA MARATHON.
  • SIX FOOT TRACK MARATHON.


Miguel Caselles, participó, de marzo de 2003 a marzo de 2004, en pruebas de maratón seleccionadas en Antártida, América del Norte, América del Sur, Asia, África y Europa, Oceanía.

templomontAtendiendo al tipo de modalidad, estos maratones son denominados extremos. Principalmente fueron elegidos por desarrollarse en espacios naturales privilegiados, en algunos de los cuales sobreviven culturas milenarias, minorías étnicas o sociedades en conflicto.

De tal forma, que cada etapa ha constituido por sí misma un desafío deportivo y geográfico especialmente atractivo por su compleja consecución.

Mencionar que Miguel Caselles produjo un documental relatando esta aventura llamado Maratonautas.

Ya sabéis 8 carreritas, y…. ¡Bienvenidos al Club!


Esta chusma de aquí.

Os dejo un artículo de Arturo Perez-Reverte que publicó en el Semanal el 27 de Febrero del 2000. He elegído este artículo porque a pesar de los años transcurridos  sigue teniendo tildes proféticos. No deja títere con cabeza… qué decir de este polémico y gran escritor, nunca deja indiferente a nadie.

Esta chusma de aquí.

Cómo nos gusta linchar. Hay que ver cómo nos gusta juntarnos en grupitos, darnos valor unos a otros, y apalear gente. Cómo nos entusiasma sentirnos respaldados por la bulla, por el rebaño que es presunta garantía de impunidad, por los compadres y vecinos cuyo tropel disimula el gesto de nuestra navaja cobarde, del puño furtivo, del bate de béisbol esgrimido por Fuente ovejuna. Cómo nos refocilamos con la piara y aullamos nuestra ruin mala leche mientras nos ensañamos con el débil, con el que corre en busca de refugio, con el caído, con el indefenso. Lo mismo nos da una vaquilla en fiesta de pueblo que un moro o un concejal. Hoy, mientras tecleo estas líneas, después de haber visto a un montón de animales con garrotes destrozar a golpes el humilde coche viejo de un infeliz marroquí, oigo que alguien en la radio dice que somos un país de racistas y de xenófobos. Pero eso es mentira. Lo que somos es un país de hijos de puta.

perez-reverte    Nos faltan huevos. Nos falta valor para enfrentamos a quienes nos dan por saco desde hace siglos, y toda la frustración acumulada bajo malos gobiernos, en manos de los de siempre, curas, políticos, mercaderes y generales, sazonada por nuestra propia envidia, cainismo y desprecio a cuanto ignoramos, solemos vomitarla a la primera ocasión sobre las espaldas del que cae ante nosotros, a condición de que esté indefenso y solo. Mientras la poca gente honrada da la cara donde debe darla, el resto somos milicianos de cheka y madrugada, falangistas de primero de abril. Fusilamos maestros, rasgamos cuadros, quemamos catedrales porque no hay cojones para quemar cuarteles. Dejamos que la gente decente se pudra en la miseria, y que mueran en el exilio Machado, Goya o Moratín. Golpeamos con saña, sin que nos importen el rostro aterrado de la mujer y los hijos de nuestras víctimas. No vamos a buscar al poderoso en su palacio -suelen tener guardias en la puerta-, sino que la emprendemos a golpes con el pinche de cocina que pasa por ahí, con el que pillamos descuidado en la puerta de su casa. No hay coraje para asaltar comisarías a pecho descubierto, así que preferimos la puñalada en mitad del barullo, el tiro en la nuca cuando la víctima sale a tomarse una caña con su mujer, el coche bomba que puede hacerse estallar desde lejos, a salvo, sin correr ningún riesgo. Nos llamamos a nosotros mismos cruzados, gudaris, defensores de la fe, ultrasures, nacionalistas, demócratas mosqueados, ciudadanos hartos de tal y de cual. Nos llamamos cualquier cosa a modo de coartada, pero en realidad lo único que estamos haciendo es justificar nuestro cerrilismo y nuestra mala fe.

    Nos falta cultura. Oyes a los tertulianos, a los analistas de plantilla, a los políticos que tratan de justificar lo injustificable, y compruebas aterrado que no manejan argumentos; que todo es lugar común y demagogia, y que pocos son capaces de explicar lo que realmente está pasando, establecer antecedentes, bucear en la memoria y en las circunstancias históricas, culturales, sociales, que llevan a tal o cual situación. Nos centramos en el agravio ignorando las causas que lo originan, las claves y la memoria histórica que permiten discutirlo, asumirlo, razonarlo. Pretendemos resolver problemas cuyo origen ya ni siquiera se estudia en las escuelas, y aterra ver cómo analfabetos y demagogos hacen análisis y proponen soluciones aberrantes, utopías absurdas que nadie pondrá nunca en práctica.

    Nos falta previsión. Todo cuanto pasa se sabe que va a pasar, entre otras cosas porque lleva siglos pasando; pero nadie mira hacia atrás para aprender. También nos faltan escrúpulos. El moro, el negro, el sudaca, son buenos cuando vienen sumisos a limpiar nuestras alcantarillas; pero ni siquiera les ofrecemos recursos para que lo hagan con dignidad. Nos cabrea que también ellos aspiren a un coche blanco, una casa blanca, una mujer blanca. Somos egoístas e irresponsables, gobernados por chusma que sólo se acuerda de Santa Bárbara cuando truena, y cuando a la tal Bárbara la han violado veinte veces; gentuza que ve venir la tragedia y no hace nada porque está ocupada en campañas electorales, o en apoyos parlamentarios, o favoreciendo a su clientela, a sus mierdecillas, a sus lameculos y a sus compadres.

    Nos falta caridad, compasión. Tenemos buena memoria para lo que nos interesa, y muy mala cuando nos conviene; y al poco rato ya nos emociona más una telecomedia imbécil de la tele que una chabola incendiada. Y lo que es peor, nos falta remordimiento al mirarnos al espejo. En realidad, lo que nos falta es vergüenza.