
La felicidad paradójica en tiempo de crisis.
En términos de evolución hay que hacerse a sí mismo, sin olvidarse de las circunstancias que rodean la conciencia social y la estructura social del individuo, que no es lo mismo si se habla de la colectividad.
El ser humano tiene que conocerse a sí mismo, para no sufrir enajenación o ignorancia activa. El ser humano que desea aprender es esteriotipado de ser una rara avis.
No se puede forzar a evolucionar, unos se quedan en el nivel uno, otros en el dos y otros avanzan, como avanza la ciencia, pero, luego están otros individuos que prefieren no conocer la realidad para no sufrir la enajenación que produce el conocer la verdad.
Históricamente, y, a medida de los avances de las masas que generan productividad han determinado que el ser humano cuando alcanza cierto status social es un ser independiente del resto de los seres humanos. No es así, el verdadero ser libre es aquél que se hace a sí mismo.
El secreto para encontrar esa verdadera luz, está en conocer el potencial de cada uno y explotarlo, y se me ocurre en épocas de crisis, como por la que estamos atravesando los seres humanos.
La felicidad paradójica frente al consumismo, como refugio de los humanos para saciar el vacío. A nadie se le esconde que vivimos en una sociedad hiperconsumista, materialista, que no es lo mismo si se habla de materialismo histórico.
Es indispensable concienciarse de que se puede consumir responsablemente, sin caer en gastos desmesurados para aparentar la felicidad que se desea y se anhela.
La enajenación dependiendo de las costumbres, la cultura adquirida en el núcleo familiar, social, es uno de los factores que se atribuye muy a la ligera a los individuos que no se aferran a credos, religiones y seguidores de un pensamiento.
En la libertad individual para poder elegir está también el ejercicio de conocerse a sí mismo, ya sea espiritual o por el camino que se decida.
Es de agradecer que existan personas que se abran y deslicen su condición humana mediante la participación activa en política.
El ser humano en cualquier status que obtente dentro de la sociedad: político, técnico, vecinal, puede elegir libremente su camino. Muchos, y, repito se quedan en los niveles inferiores por falta de información, otros porque no quieren conocer la realidad, y el resto sube los eslabones que componen el templo de los valores para alcanzar la luz y la verdad: únicas vías posibles para cambiar la percepción del mundo, trabajando por los valores humanitarios, siendo éstos las raíces del camino que conduce a la esperanza posible para que otro mundo sea posible.
El individuo frente a la felicidad paradójica tiene que hacerse a sí mismo, y dejar de ser un hombre y mujer de organización para convertirse en un hombre y mujer únicos, para con sus ideas, reflexiones, aportar desde el intelecto conocimientos en tiempos de crisis, y así sentirse liberados de las cadenas de las ilusiones, que se materializan y se satisfacen cuando se es auténtico.
Saro Hernández. Rosajojadeldesierto.

El otro día zappeando con el mando de la tele encontré una siempre interesantísima película del superagente 007 James Bond, concretamente James Bond contra el doctor NO y era incleíble ver los gadgets que le mostraba el entrañable agente Q.
El pensamiento derivó en que realmente la verdadera utilidad de esos cacharritos la seguía teniendo el superagente 007 en sus hazañas, ya que disponiendo de ellas hoy en día, yo por lo menos era incapaz de sacarles tanto partido de una manera continuada.
Me pregunté si con la tecnología no estaba pasando como en la música, que lo verdaderamente bueno y útil estaba ya inventado, dando sólo pie a modas pasajeras de sólo una generación de duración. 



Hablas, hablas y hablas. Da igual religión, espiritualidad o gilipollez en forma de actitud friki, todos entienden, todos aprueban, todos asienten, pero poca gente se molesta en comprender. 



















