En un puñado guardo bien sujeta tu sonrisa para de vez en cuando abrir la mano y salpicarme de ti.
En el otro puño guardo mis miedos, sangre mordida por labios cohibidos que con el cierzo como compañero te nombra para volverte y sonreir, alzo mi rostro, traspaso las nubes y encuentro en soledad a Perseus.
Y en la madrugada mis ojos despiertan para observar entre sombras como caen susurros a tu oído, sonríes, llueve versos de Poe.
En un puñado tengo recluido todo lo que no cabe en mi alma, si algún día caigo será la libertad de mis puños la que me ayude a vivir.






7/11/11 at 11:22 am
quien coño es perseus te digo el tio y pa los que hablamos en español que tu jajajajaj