
Un señor que conduce y de repente se queda ciego, pero no una ceguera normal: en un abrir y cerrar de ojos lo ve todo blanco. En su desesperación, acude a varias personas para consolarse ante tal desgracia…
La consecuencia es que todo aquel que ha tenido contacto, por mínimo que sea, con ese señor, se vuelve igualmente ciego.
Así de desgarrador empieza este libro escrito por el portugués y premio Nobel 1998 José Saramago, los críticos la consideran su mejor obra, y no es de extrañar, ya que el libro refleja la degradación humana en su máxima expresión, de cómo el ser humano deja de serlo, ante la falta del sentido más importante.
En definitiva Saramago nos hace ver cómo el ser humano no es cegado simplemente por la carencia de su sentido más importante, sino que realmente es cegado por sus instintos más primitivos, el egoísmo, la ambición…
Muy recomendable.





